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La etapa de la adolescencia requiere que padres e hijos sean conscientes de los cambios emocionales que se establecen en las relaciones familiares y sociales. 

Debido a estos cambios, la comunicación entre padres e hijos puede ser complicada, ya que a los adolescentes les cuesta mucho expresar sus sentimientos o sus necesidades. 

Además, existen los saltos generacionales, que deberían ser una oportunidad para afrontar el reto de orientar a los adolescentes y permitir que la experiencia de los padres les ayude a prepararse para ser adultos con una buena autoestima y que les permita tomar buenas decisiones.

La comunicación entre padres e hijos no es algo sencillo y está sujeto a distorsiones debido a la percepción subjetiva de cada parte, por lo que es importante definir y ver qué estilos de crianza y comunicación se usan para favorecer un entorno libre de expresión y seguro.

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Estilos de comunicación y crianza:

  • Autoritario: los padres imponen las normas y los límites. Suele utilizarse un estilo de comunicación donde se prima la autoridad y se muestra poco afecto. En este caso, los padres pueden gritar, regañar, culpar y no escuchar lo que los adolescentes quieren transmitir. 
  • Democrático: las normas se negocian entre padres e hijos y el estilo de comunicación que se lleva a cabo es asertivo. En este caso, ambas partes dicen lo que piensan y sienten, respetándose las opiniones de ambos, sin agredir a nadie. 
  • Permisivo: los padres suelen poner pocas normas y límites a los hijos, pero en cambio, se presentan altos niveles de afecto. El estilo de comunicación que se lleva a cabo suele ser el pasivo, en el que las personas no suelen opinar por no crear un conflicto y dan la impresión de adoptar la visión de la otra persona y no la propia.

Errores de comunicación:

  • Generalizar: Reprochar al adolescente su comportamiento. Como, por ejemplo: “Nunca ayudas a poner la mesa”, “No me escuchas cuando te explico algo”, “Siempre haces lo que te da la gana” …
  • Criticar, maltratar y calificar negativamente: Reprochar cosas sin importar el lugar o las personas que están presentes, culpar o insultar. Como, por ejemplo: “Eres un inútil”, “No sirves para nada” …
  • Hacer caso omiso cuando habla el adolescente: Cuando los hijos cuentan sus problemas y los padres están pensando en sus cosas (trabajo, casa…).

¿Cómo mejorar la comunicación entre padres e hijos adolescentes?

  • Buscar el momento propicio para comunicarse con los adolescentes e intentar que no utilicen dispositivos tecnológicos u otro tipo de distracciones. Por ejemplo, a la hora de comer o cenar.
  • Prestar atención a lo que los hijos quieren decir y dejarles terminar, sin utilizar la coletilla de “Ya sé lo que me vas a decir, yo también he sido adolescente”. Si usamos frases como estas, vamos a cortar su comunicación y, con lo que les cuesta expresar lo que sienten, esto no lo favorece. 
  • Usar un estilo democrático y asertivo de comunicación
  • Controlar los impulsos y mostrar tranquilidad, evitando gritos y amenazas. Se deben utilizar mensajes constructivos. 
  • No juzgar ni dar lecciones ya que, si cuestionamos su conducta constantemente, estaremos poniendo una barrera entre ambos. Es mejor cambiar las acusaciones o juicios a peticiones, para no herir su personalidad. Por ejemplo: En vez de “Siempre tienes la habitación hecha un desastre, no eres nada ordenado” cambiarlo por “Estaría bien que recogieras la habitación, si quieres te ayudo y así podrás tener más espacio”.
  • Dar importancia a lo que dicen. Muchas veces, lo que dicen y cuentan los adolescentes no es importante para los padres, sin embargo, para ellos sí la tiene. Por lo que hay que respetar sus preocupaciones y darle el valor que merecen.
  • Enseñar a expresar sus sentimientos y emociones, preguntándole por su día a día, qué ha hecho, cómo le ha ido en el instituto… Incluso se le puede preguntar cómo se ha sentido y si hay algo que le preocupa. Les puede ayudar que los padres cuenten algo de su día, ya que ellos son el mejor modelo para los hijos. 
  • Aceptar que ya no es un niño/a. Los adolescentes van camino de ser adultos y, si se les trata como niños pueden sentir vergüenza, frustración o ira, lo que puede marchitar la relación filio-parental.

Conclusiones

Expresar opiniones claras y directas, con la finalidad de comunicar pensamientos e ideas desde una zona de confianza y respeto es la base para una buena relación. Por otro lado, si los padres hablan con los adolescentes de sus inquietudes e intereses de forma activa favorecerá la confianza y compartirán sus preocupaciones. 

Pero, también se debe tener en cuenta que los adolescentes no siempre van a querer expresar sus sentimientos y pensamientos, por lo que es importante hablar del día a día, escucharlos de forma activa, ya que de aquí pueden salir buenos consejos que aumentarán su confianza.

Tener una comunicación asertiva y empática entre padres e hijos repercute de manera positiva en su salud mental, permitiendo una relación óptima entre ellos desde el respeto. Aunque parezca complicado, establecer este tipo de comunicación es posible. 

Si sientes que necesitas ayuda para que esa comunicación se establezca ponte en contacto con nosotras. Cambiar es más fácil de lo que crees.

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