Skip to main content

Los/as niños/as con altas capacidades que presentan Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) pueden ser considerados dentro del grupo conocido como “doble excepcionalidad”. 

Esta población se caracteriza por presentar una Superdotación Intelectual (elevada inteligencia o capacidad creativa) combinada con dificultades de aprendizaje (dislexia), TEA, TDAH, déficits sensoriales, problemas de gestión emocional, deficiencias motrices e, incluso, deficiencias cognitivas.

En el ámbito educativo es muy frecuente el TDAH y, cuando ambas condiciones se presentan juntas, pueden ser difíciles de diagnosticar. Esto puede deberse a que las elevadas capacidades cognitivas camuflan las dificultades atencionales y, estas últimas evitan que el potencial del niño o la niña sea visto en su totalidad. 

altas-capacidades-y-tdah

DIFERENCIAS ENTRE TDAH Y ALTAS CAPACIDADES

En ambos casos, estas personas tienden a sentirse aburridas, soñar despiertas y/o presentar problemas atencionales. 

A las personas con Altas Capacidades les ocurre esto en ambientes de aprendizaje poco exigentes, como cuando les explican algo que ya conocen o consideran muy obvio. En cambio, pueden estar horas concentradas en actividades que estimulen su imaginación o creatividad. 

Por otro lado, las personas con TDAH muestran este aburrimiento y distracción en múltiples contextos, pero más si no son de su interés. Si fueran de su agrado, pueden hiperfocalizar, por ejemplo, cuando están jugando a videojuegos. Los superdotados tienden a cuestionar o desafiar normas, costumbres y/o tradiciones, pero suelen ser capaces de mostrar un comportamiento socialmente aceptable. Sin embargo, el pobre control de impulsos que presentan las personas con TDAH les puede causar dificultades para respetar reglas, costumbres y/o tradiciones. 

Otros rasgos a diferenciar entre ambos casos son la organización, la hiperactividad y la impulsividad. Las personas con TDAH son menos organizadas, les cuesta estar sentadas durante un periodo largo de tiempo y se mueven bastante y, posiblemente, hablen más en el aula, llegando a parecer impacientes. Sin embargo, las personas con Altas Capacidades son más organizadas y minuciosas, se controlan más a nivel psicomotor y son más reflexivas y abstraídas.  

CARACTERÍSTICAS DE LOS/AS NIÑOS/AS CON DOBLE EXCEPCIONALIDAD

Los alumnos con doble excepcionalidad tienen características similares a las de estudiantes con Altas Capacidades (razonamiento abstracto, múltiples intereses, alta creatividad…); sin embargo, simultáneamente presentan rasgos de inatención, hiperactividad e impulsividad. Aunque no hay un perfil específico, se pueden establecer ciertos rasgos característicos tales como: impaciencia, poca tolerancia a la frustración, aburrimiento, reacciones emocionales exageradas, dominancia, cierta rigidez cognitiva…

Por otro lado, cuando se estudian las características emocionales y las relaciones sociales, se ha evidenciado una disincronía entre la madurez socioemocional y la elevada inteligencia. Es sabido que los alumnos con TDAH pueden presentar problemas sociales en la integración en el aula, en la sociedad en general e, incluso, en el ámbito familiar y, juntamente con las Altas Capacidades, hacen que la gestión emocional sea más compleja, ya que procesan, relacionan e interpretan la información de una manera más intensa y exhaustiva, lo que les provoca una sobrecarga de información que hace que vivan todo más intensamente. 

A pesar de ello, estos alumnos doblemente excepcionales también presentan ventajas, siendo una de ellas, la posibilidad de controlar mejor su atención ante estímulos de su interés. Estos niños manifiestan una tendencia más definida para centrarse en estímulos que los motivan durante un tiempo considerable y de manera más productiva.

CONCLUSIONES

Hay muy pocos casos diagnosticados con esta doble excepcionalidad, en consecuencia, pocos casos se manejan con unas adecuadas respuestas educativas. Es importante realizar una evaluación completa de las Altas Capacidades y un buen diagnóstico de TDAH, todo ello desde una perspectiva psicológica y educativa, incluyendo su actuación en todos los ámbitos de la vida del niño.

La falta de protocolos concretos y de criterios unificados, las similitudes entre ambos perfiles y otros trastornos, etc. pueden llevar a confusiones para realizar un buen diagnóstico si los profesionales no tienen los conocimientos adecuados sobre dichos trastornos y dificultades. 

Es importante realizar un diagnóstico precoz donde se valore la potencialidad y las buenas características de aprendizaje, sin dejar de lado las áreas con déficit y las necesidades específicas y así poder adaptarse a las habilidades cognitivas de cada niño.