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El desarrollo infantil suele convertirse en una preocupación importante para la familia desde que los niños y niñas nacen. Aparece la inquietud por que se produzca de una manera adecuada y en los tiempos estipulados pero ¿sabemos reconocer los signos de alarma en el desarrollo infantil cuando se manifiestan?

Antes de enumerar estos signos es necesario tener en cuenta un aspecto crucial: el desarrollo a nivel individual. Aunque los procesos de desarrollo infantil cuentan con unos márgenes de frecuencia y tiempo que permiten a los adultos observar los avances en el desarrollo con objetividad, ningún/a niño/a se desarrolla de igual forma que otro/a. Por ejemplo, tu hija puede caminar sola al cumplir los 12 meses y el hijo de tu hermano puede hacerlo al cumplir los 14 meses, estando ambos dentro de los márgenes estipulados para los hitos del desarrollo normativo, aunque se produzcan en momentos distintos. 

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Cuando explicamos las alertas en el desarrollo, éstas se entienden como un conjunto de manifestaciones que pueden advertir que algo no está funcionando de forma idónea en el desarrollo según la edad. Será importante identificar factores de salud, ambientales, sociales o familiares que puedan estar contribuyendo.

En niños y niñas de 0 a 3 años los diversos signos de alarma se analizan en función de las siguientes áreas: cognitiva, afectiva, conductual, sensorial, motora y del lenguaje. Desde psicología nos centramos en las siguientes áreas:

En el área cognitiva nos fijamos en:

  • Ausencia de respuesta cuando se le llama por su nombre.
  • No existe la capacidad de señalar partes del cuerpo.
  • No puede cumplir órdenes sencillas o seguir instrucciones básicas.
  • Falta de interés en los rasgos y expresiones faciales de otras personas.
  • Inexistencia de juego funcional o de juego adecuado a la edad.
  • Falta de iniciativa en el contacto y la relación con los iguales o adultos.

En el área afectiva y conductual, prestaremos atención a:

  • Irritabilidad con dificultad para adaptarse a los cambios.
  • Escasa conexión con el entorno y los objetos.
  • Ausencia de sonrisa espontánea o de sonrisa social (no responde con una sonrisa si la otra persona le sonríe).
  • Reacciones desajustadas cuando existe separación o reencuentro con las figuras de apego.
  • Conducta estereotipada: realización de movimientos, posturas o voces repetitivos o sin propósito.
  • Mirada fija a los ojos o inexistencia de contacto visual.
  • Llanto incesante sin conseguir la calma cuando se le intenta regular.
  • Susceptibilidad en actividades de cuidado personal como el baño, cepillado de dientes, vestido…

Para que el desarrollo integral y/o mejora de estas capacidades ocurra de manera idónea, la atención temprana es un aspecto fundamental, ya que ayuda a prevenir futuras alteraciones y a potenciar las aptitudes de desarrollo del niño, alcanzando así una buena autonomía personal y una inclusión, interacción y adaptación al entorno social, escolar y familiar adecuados.

Por tanto, la estimulación en atención temprana abarca todas las actividades que propician la estimulación, desarrollo, mejora y mantenimiento de las funciones cognitivas, comprendiendo: atención, memoria, orientación, lenguaje, cognición social y funciones ejecutivas.

Con la finalidad de que el trabajo de atención temprana sea lo más eficaz posible para mejorar el rendimiento cognitivo en las primeras etapas existen algunas claves a considerar:

  • Crear un ambiente atractivo para captar los sentidos y provocar su interés.
  • No presionar a realizar las actividades, sino animar a ellas y, en caso de que existan actividades por las que tengan menos preferencia, intentar potenciar su atractivo al máximo.
  • Premiar los avances para fortalecer la estimulación.
  • Incluir la participación profesional y familiar continua, además de un seguimiento que ayude a observar los resultados obtenidos a lo largo del proceso.
  • Llevar a cabo las actividades de manera diaria en el hogar y dos veces por semana con la profesional, para así favorecer unas pautas óptimas para poder realizarlas en el entorno familiar.
  • Beneficiarse de las actividades de la vida diaria como pueden ser la alimentación o el baño para trabajar las pautas y conseguir su generalización.

Estrategias para implementar

Existen algunas herramientas adaptables a los intereses y a las necesidades de cada niño o niña concreto:

  • Teatro: fomenta aspectos como la creatividad, la expresión facial y verbal, la memoria, la concentración, la expresión emocional y el trabajo en equipo.
  • Lectura y narración de cuentos: desarrolla el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la imaginación.
  • Rompecabezas y juegos de mesa: fortalecen la atención, la resolución de problemas, la planificación y la interacción social.
  • Actividades artísticas como pintura, dibujo, música o danza: permiten incrementar la expresión emocional, la memoria, la atención, la creatividad y la imaginación.
  • Actividades al aire libre: promueven la percepción sensorial, la motricidad y la curiosidad.

Si tienes dudas acerca de que tu hijo o hija pueda presentar algún tipo de dificultad o signo de que su desarrollo no es el adecuado, es recomendable acudir a un profesional del desarrollo infantil para poder resolver tus inquietudes, así como recibir asesoramiento sobre qué pasos es necesario seguir en adelante.

En caso de cualquier duda, todo el equipo del CEI València estaremos encantadas de ayudarte.